En las casas que conforman el Monumento Nacional Casas de los Carrera crecieron y vivieron Javiera, José Miguel, Luis y Juan José Carrera, importantes agentes en los distintos procesos que permitieron la configuración de una nación independiente. Además de los procesos políticos específicos de emancipación, los hermanos Carrera impulsaron un trabajo que reconocía ideologías, identidades y símbolos que permitieran, en un sentido amplio, desvincularse de las estructuras definidas por el sistema colonial.

Según el Consejo de Monumentos Nacionales: “Las casas que conforman el Monumento corresponden a un conjunto edificado a mediados del siglo XVIII. La casa principal responde al modelo de hacienda colonial, con corredores exteriores y un patio interior. En términos formales, se trata de una casona construida sobre cimientos de piedra; sus muros de adobe sobresalen por el grueso de su espesor. Posee una armadura de techumbre de madera cubierta de tejas de arcilla.

Un antiguo mito sostiene que existiría un túnel que unía al convento de los franciscanos, ubicado en la Plaza de El Monte, con la casa de los hermanos Carrera en el fundo San Miguel. Cuenta la leyenda que por él transitaba José Miguel Carrera luego del desastre de Rancagua, además de otros rebeldes refugiados en la casona por doña Javiera. De ahí entonces, el valor histórico del conjunto; de hecho, en la actualidad se conserva la bandera tricolor que habría sido cosida por Javiera como símbolo de la resistencia y la Patria Vieja.

Dadas sus características arquitectónicas y, sobre todo, el valor histórico que sus muros atestiguan, es que las Casas del Monumento Nacional Casas de los Carrera fueron declaradas Monumento Histórico en la segunda mitad del siglo XX.”

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